Las vistas

  
Se escriben cambios desde tu vista, sí.Estabas en tu casa, durmiendo. Almohadas y sábanas, paredes blancas, sonidos acogedores, cotidianos. ¡Atento! Cierras los ojos.

Bajo los párpados el arrullo del sueño, en su borde el retorcimiento de la sala, la cama, las sábanas, los ojos, la vista, los sonidos, tu mundo.

Del borde a tus ojos les llega la luz, abres la mirada: es una litera, sábanas blancas, no hay sonidos cotidianos, no hay figuras conocidas ni gente familiar. Cerca de la escalera, a punto de subir, ellas con sábanas raídas, algunas ancianas que nunca has visto. Te miran de pasada, pero sin tocarte del todo con su vista, como si supiesen en todo momento dónde estás, dónde tienes que estar, como vigilantes. Los pies descalzos, la piel raída, sus ojos entrecerrados, y no son más de tres, cada una distinta y parecida a las otras. 

Cierras los ojos, los abres. Todo sigue ahí, ellas te miran. Lo cotidiano ha sido un sueño.

Fotografía: del que escribe. Ojos, cintas, maquinaria, rotatoria, cambios, metro, ruedas, vida. Propia.

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