[X excepción del Ratón] Jesús del huevo

Gallinum chocolatum

Corrían los primeros años 20 en la ciudad de Pascua. Su nombre no había salido de ningún culto a algún dios, o al menos eso creían los ciudadanos que la ocupaban.

Eran la primera generación de Nuevos En El Mundo, humanos recién salidos de unas incubadoras abandonadas en medio de un pantano gigante. Cuando nacieron, hacía varios siglos que las anteriores generaciones humanas se habían extinguido.

La palabra que servía de nombre para su ciudad la habían encontrado escrita en caracteres extraños sobre una tela larga que descubrieron bajo tierra en el punto que decidieron tomar como centro de la ciudad. Cuando consiguieron leer y pronunciar aquellos signos, llamaron «Pascua» a la ciudad en honor del descubrimiento.

En principio aquel lugar era un páramo desolado cerca del pantano, pero con el trabajo de todas las personas dedicadas al desarrollo de la ciudad se había convertido en un próspero nido de vida.

Otros asentamientos humanos habían surgido alrededor. Aquellos llamaban a este lugar «la ciudad alegre de las gallinas». No era un apodo sin sentido. Sus habitantes habían conseguido domar a las gallinas gigantes que pacían en libertad por los campos desolados comiendo piedras y paja seca.

Las granjas de Pascua habían servido para alimentar a todos los habitantes de cada una de las ciudades circundantes y gracias a ellas la humanidad había renacido.

Poco a poco, los símbolos de la gallina, con distintos detalles y ornamentos, adornaron la ciudad de Pascua.

No veneraban a las gallinas gigantes, no las adoraban fervientemente, pero les tenían aprecio y les hacía gracia su cacarear tierno cuando expulsaban un huevo. Hacían un sonido que sonaba parecido a «ki ki ki jiji ki», como si les diese un poco de vergüenza estar poniendo un huevo.

Con el tiempo, las artes habían florecido en el seno de la ciudad, y la música, como algo natural dentro de cada uno de los individuos surgidos de las incubadoras y los nuevos habitantes surgidos del útero de las madres, había evolucionado muchísimo. Se habían compuesto sinfonías en torno a las gallinas y la música pop había irrumpido en el lugar. Se había creado, en un inesperado desarrollo tecnológico impropio de una sociedad dedicada a la agricultura, la guitarra eléctrica, la batería, los bajos eléctricos y un violín eléctrico. Composiciones como «El rock de la gallina» o «Si tu madre fuese gallina» eran parte del imaginario popular.

La sociedad pascual era un sistema estable, y su progreso estaba basado en el trabajo que cada uno de los miembros tenía que poner desde 18 años después de su nacimiento. No había separación entre clases política y civil, sino que todos eran civiles y políticos al mismo tiempo. Esto era comprendido por todos. Ninguno de ellos era algo más. Todos trabajaban por igual, o según lo que cada uno podía ofrecer de sí. Nadie estaba eximido del trabajo, ya fuese en las granjas de gallinas o en la construcción de edificios. Ninguna religión asolaba la sociedad y ningún individuo era especial y venerado.

Los hábitos de la gallinas gigantes eran bastante curiosos. Además de comer piedras y paja seca, solían revolcarse unas sobre otras y dejar todo hecho un lío de plumas. También les gustaba tirarse rodando y diciendo «ko ko ko roko» por las colinas. Era su deporte favorito. De sus huevos, aparte de progenie, salían en ocasiones objetos únicos, como naves espaciales (lo cual contribuyó a la sociedad pascual dando un gran impulso a la carrera espacial con las demás ciudades) y tostadoras (el descubrimiento del poder alimenticio del trigo o la cebada que crecía en algunos lugares del mundo fue descubierto solo tras encontrar una tostada dentro de una de aquellas tostadoras) o ratones gigantes que los pascuales usaban para echar carreras.

Un día cualquiera, una de las gallinas puso un huevo de tamaño medio que fue destinado a las incubadoras, pues solo los huevos gigantes eran destinados a consumo humano. Uno de los trabajadores de la zona de incubación estaba acomodando el huevo cuando éste se empezó a quebrar. Resquebrajamiento tras resquebrajamiento, el huevo se abrió finalmente con un estruendo enorme, que parecía un trueno. Una figura humana de adulto formado, atlético, con melena, guapo, salió de él. Iba tocado con una sábana larguísima que arrastraba según avanzaba con los brazos alzados hacia los trabajadores que se habían congregado a observar aquello. El humano recién salido del huevo sabía hablar y dijo:

«Sé que estáis sorprendidos. Mi padre me ha resucitado a través de un huevo para demostrar su inmenso poder. Soy aquel que esperabais, aquel que volvería en un segundo amanecer después de la muerte, aquel que desatará el amor entre todos vosotros. Soy Jesús, lo sabéis bien. Os lo demostraré. Preveo que dentro de unos días, de una de estas gallinas saldrá una nave espacial. Es un milagro tecnológico que tenía reservado para vosotros. Seré humilde en mis primeras peticiones: dadme pan y vino, por favor.»

Algunos de los que habían estado observando, aburridos de escuchar aquel discurso, se habían marchado. De los que quedaban, una mujer contestó al hombre aparecido del huevo:

«Te contesto por todos los que están y estaban aquí: está bien que te llames Jesús, es un nombre bonito, tienes buen gusto. Siento decirte que nadie de aquí te esperaba, pero eres bien recibido. No sé quién es tu padre, pero si viene también le trataremos bien. Tampoco dudo que encontrarás y sabrás dar amor, porque además eres muy guapo. Lo del segundo amanecer después de la muerte…bueno, imagino que haber dormido dentro de un huevo te hace soñar muchas cosas. En cualquier caso, necesitamos personas con imaginación que ayuden a desarrollar las artes, así que podrías emplearte en eso. Sobre lo de la nave espacial, bueno, si quieres luego te llevamos a los hangares para que elijas en cual quieres montarte cuando salgamos al espacio: las gallinas han parido muchos modelos. No sé qué es ‘milagro tecnológico’, pero si significa ‘cuando las gallinas ponen naves espaciales’ está bien, has acertado, es correcto.

Tendrás pan y vino, pero has de saber que dejarás de tenerlo si no trabajas. Decide a qué quieres dedicarte. Cada uno de nosotros tiene un oficio. ¿Cuál es el tuyo?»

El hombre salido del huevo se quedó con la boca abierta mirando a la mujer que le había hablado y, al rato, se sentó en el suelo y empezó a llorar, cubierto con la larga sábana.

Todo el mundo se había ido, dejándole sólo con las gallinas. Una de ellas se acercó y le acarició con las plumas. Era la que le había parido. Jesús dejó de llorar y miró a las gallinas, que iban rodeándole poco a poco. Después de contemplarlas, se levantó de un salto, se secó las lágrimas y exclamó: «¡yo seré vuestro pastor!»

Uno de los trabajadores de la granja le escuchó y se acercó rápidamente a él, diciéndole: «¿pastor entonces? te ha costado decidir en qué trabajar, ¿eh? No te preocupes, esto no es una explotación. Tendrás tiempo libre y podrás vivir bien. Pero todos hemos de trabajar y chico, parecía que tú sólo sabías llorar.»

La ciudad de las gallinas tuvo desde aquél día otro pastor más. Jesús se llevaba muy bien con sus compañeros, y de vez en cuando hacía bromas sobre su forma de venir al mundo y lo que había soñado mientras estaba dentro del huevo.

There is no essence, but feelings about how every person is. No essence but presence. The moment the presence fades, the feelings about the “now” won’t rise again. Being so, there will be no presence: it will change into memories.

Luis

Si no comentas un fémur se comerá tu merienda:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s