Alma, Redbeard y la representación antropomórfica actual del rayo (Primera Parte)

1,2,3… ¡¡TE DIGO «ENSEÑA LAS PUTAS CARTAS!» Y ME SACAS UN JODIDO CUATRO!!

Os suena más Simply Red que The Valentine Brothers, ¿verdad? Ambos son músicos que intentaron convivir en una misma época pero no todo ocurre igual, algo de eso explicó el Dr. Ian Malcom en la primera de Jurassic Park: pequeñas variaciones aunque sean imperceptibles varían los resultados.

«Caos, caos, todo es caos.»

La explicación del desconocimiento es muy simple: Simply Red los mató.  (Metafóricamente, que no estamos en Telecinco). Simply Red entró por la puerta grande y con malas maneras en el mundo de la música con su Picture Book en 1985 y los Valentine Brothers fueron su primera víctima.

Valentine Brothers era una pequeña banda de Columbus (Si-como- Jesse -Eisenberg-en-Zombieland), Ohio. Se movieron por el ámbito del soul y el jazz, sacando dos discos antes de su decadencia: The Valentine Brothers en el 79 y First Take en el 82.  Para este disco sacaron compusieron una canción increíble, Money Too Tigth to Mention, con una carga sentimental y un soul que se puede masticar, fue una forma de acercamiento del soul a ámbitos no especializados que llegó a ocupar el puesto 41 en la famosa lista Billboard.

Entonces llegó Simply Red y en su primer disco sacó una versión de este gran tema llegando a la cima del éxito. Se escuchaba en todas partes. Llegó al numero 28 en la revista que antes citábamos y el puesto 14 en la lista de Reino Unido.

 “So I went to the bank

To see what they could do”

Esto no fue una ayuda para el grupo de Ohio y acabó desterrándolos a ser un grupo solo conocido por los amantes del Soul. Esta exclusión marcó una época, el Soul empezó a venderse mejor y se convirtió en una mezcla nueva que se puede ver en los discos de Simply Red, un grupo genial y con talento (eso no se lo quita nadie), pero con ritmos a veces más propios al pop: aquí está la época del Soul blanco o blue-eyes soul.

¿De qué me quejo?

 El dependiente lo oye, me mira, asintiendo con complicidad como si formásemos parte de “El club de los molones” y me suelta «Ya…. Simply red» como si fuera una contraseña y hubiésemos hecho el saludo secreto. Y pienso: ¿Simply Red? Una banda inglesa de mierda, hay más soul en una convención de polka y el tío de la tienda se cree que es un iluminado o algo.

Negro, blanco, azul y rojo. Hasta ahora el alma siempre ha ido acompañada de colores y Michael James Hucknall se cambió el nombre a  Mick “Red” Hucknall: fue llamado Rojo.

 Busqué este verano los LP´s de mis padres y ahí estaban los Smiths, David Bowie y Simple Red. Yo me puedo meter con Simply porque este es mi cuento y el narrador hace lo que le da la gana. Me gusta Simply. Como hables mal de Simply Red te parto las piernas y me como lo de dentro como si fueses un molusco.

Estos títulos parecen dados a veces por el azar, un día algo se llama de una forma y otros días de otra, la forma de unir un nombre a su referencia fluctúa en centros de gravedad descriptivos, relaciones de nada que forman la representación.

Yo te puedo describir de muchas formas: te llaman Red. Te lo has ganado, es tu título nobiliario. El problema es cuando descubres que no eres el único, te han traicionado de mala manera y han subido a recoger tu premio Redbeard y Reddy Kilowat.

¿Pero quiénes son estos tipos?

Aquí estamos: Cinco, Seis y Siete.

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