En lugar de: Flynn & Rathbone

Las velas están puestas donde deben y el estruendo producido por el choque de los sables anuncia el comienzo de la batalla como el canto del gallo anuncia la mañana. Ganadores y perdedores, buenos y malos. El TODO va de eso: Bandos y Arquetipos. Esto no va de Cine, va de “Cine”, trata de formas de personas y del mundo: escudriña desde este lugar.

Errol Flynn y Basil Rathbone unieron sus destinos en tres grandes películas del cine clásico: El Capitán Blood, The Dawn Patrol y Robin de los bosques.

¿Qué decir de Errol Flynn? Un hombre con labia y atractivo que consiguió hacerse un hueco en Hollywood y en los corazones de muchas damas. A pesar de sus problemas con las drogas y el alcohol (los cuales le hicieron envejecer antes de tiempo) protagonizó muchas películas donde hacía de Héroe embaucador acompañado de su pícara sonrisa. Sinvergüenza y aprovechado pero capaz como ninguno de encandilar: ¿quién sino él se iba a llevar a la chica y vencer al malvado?

 Vamos, Sir Guy, no mataríais a un hombre por decir la verdad, ¿no es cierto?

A Basil Rathbone se le conoce principalmente por encarnar a Sherlock en las películas antiguas. Las primeras las hizo en la Century Fox, luego pasaron a Universal Studios. Fue el primer Holmes en pronunciar el famoso “Elemental, querido Watson” que no aparece en ningún relato de Doyle. Yo sólo he visto The Adventures of Sherlock Holmes. Me pareció muy divertida. En ella actúa genial, pero sólo desde mi humilde opinión de aficionado a los clásicos que se rió como nunca con La ventana indiscreta.

Pero hoy, dejando el tema de de Sherlock (que me encanta, pero prefiero reservarlo para otra ocasión), hablaremos de la otra faceta de Basil: el villano.

Observad sus párpados y su rostro sereno, su nariz y el bigote. En serio, miradle a la cara y sabréis que puede hacer frente a todo tipo de papeles pero que ser un ‘malo’ se le daría de perlas. Eso debieron pensar los productores porque nos han dado a un grande del lado tenebroso: inteligente, elegante y despiadado,  a lo que habría que añadir su gran afición a la esgrima. Dándonos unas de las secuencias más clásicas en la historia del cine: La pelea de espadas de Robin de los bosques.

Quiero jugar a EL juego, hacer que cada uno se pinte la mascara que quiera y como quiera, que no se encasille, pero quiero que halla un Sir Guy, un Conde de Morcef y un Lord Henry. Hablar de equilibrio es antiguo y fuera de lugar en esto que quiero enseñaros, esta pequeña sorpresa: hay que transmutar para que no exista nada. Hay que hablar de sutiles relaciones mínimas como causantes del encasillamiento y del arquetipo como única forma de llamar a algo verdadero. Todo esto es forma de las estructuras de la ficción, ligaduras vacías que divierten. Tenemos curiosidad por ser el poder poco recordado de la palabra. Una especie de, ¿como decirlo?, un Háblame como si nunca más fuéramos a vernos, habla de mí como si me encontrase a tu lado. Me da igual que mientas o digas la verdad porque tú eres dueña: hazme como quieras porque sólo quedará lo que recuerdes de mí, lo que pienses de mí.

 “Debo decir que está bien hacer de Errol Flynn en lugar de Basil Rathbone, para variar”

Hay cosas que son exactamente de la forma en la que se nos muestran pero solamente algunas son capaces de quitarnos el hipo y dejarnos tan impresionados como dos actores antiguos peleando con espadas falsas.

Si no comentas un fémur se comerá tu merienda:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s