INTRO – Yo lo hago por la pasta

A los once años me di cuenta de que no servía para el juego. Tal vez es una edad poco apropiada para descubrir eso pero ahora, viéndolo con perspectiva, prefiero esta experiencia a la de jugarme mi casa y mis muelas de oro en una timba nocturna en mitad del zoco.

Llevaba lloviendo toda la semana, era una tarde fría de otoño. Pasaba la tarde con mis primos en casa de mi abuela; los charcos y el barro estaban por todas partes. Los chicos del barrio fuimos, algunos en bicicleta y otros en patines, a jugar detrás de un polideportivo donde había una obra, parte de un edificio a medio derruir. Dentro había una pequeña charca formada por la lluvia de los días pasados. Había pasado desapercibida hasta que nos dimos cuenta de que en su interior nadaban unos diminutos renacuajos. Pasamos un rato mirando como se movían en el agua, sin patitas, de un lado para otro. También había unas ranas pequeñas.
Se nos ocurrió coger un puñado y meterlos en un bote transparente de legumbres. para verlos mejor [Nota Importante: era efectivamente para verlos mejor, mi tendencia destructiva es bastante reciente, me gustaban las cosas raras pero era buen chico.] Los contamos, observamos como giraban o se quedaban quietos. El tamaño entre ellos variaba mucho, algunos tenían patas y brazos pequeños, otros no. Los dejamos sin vigilancia de ningún tipo: sólo era un bote de renacuajos. Mientras, investigamos con más detenimiento el lugar: trozos de ladrillo rotos, tuberías que salían del suelo y botellas rotas.
Al volver había menos renacuajos de los que habíamos contado: el más grande de ellos se había comido a los dos más pequeños. Pasan cosas muy raras por la cabeza de un chaval cuando por culpa de su idea de meter unos renacuajos en un bote surge el canibalismo. ¿Tiene esto algo que ver con el juego? Yo creo que sí, bastante, pero no voy a escribir más porque mi entrada introductoria se está volviendo más grande que la de Luis y eso estaría un poco feo.

Hoy os he mostrado un cuento inconcluso: probablemente dejar las cosas a medias no sea la mejor forma de hacerse rico, pero tampoco lo es jugar con un tramposo. Si me invitáis a algo os cuento el final. Si no, me conformaré con lo que tengo:

“I’m keeping my commission to faith’s transmission”

 Al fin y al cabo, yo lo hago por la pasta. O tal vez no. O no tanto como mi maletín querría.

Espero que disfrutéis del blog: encontrareis muchas cosas curiosas e ideas interesantes como las de hoy y ayer. En un primer momento, iba ser una toma de contacto con las últimas ocurrencias del movimiento epistemológico actual, artículos sobre ciencia y sobre tecnología; ya no. Será mucho más personal pero comentaremos artículos, cosas que nos pasen, hablaremos de ratones en pistones…
Vamos a hacer lo que podamos por revolver las historias que hay por ahí perdidas, enseñar “las cartas de amor que no deberías haber enviado, os enseñaremos cómo producir SEMTEX, y os mostraremos “las formas en las que te odias”. Pondremos mucho de nuestra parte.

 Agarra fuerte las aspas del ventilador y no juntes las cerillas: disfruta del viaje.

Un pensamiento en “INTRO – Yo lo hago por la pasta

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